Un coche eléctrico de segunda mano te entrega una única cifra en la que confiar, y una firma británica de diagnóstico de baterías acaba de publicar pruebas de que esa cifra deja algo fuera. Generational analizó unos 10.000 test de baterías de coches eléctricos usados realizados a través de cientos de concesionarios del Reino Unido y mirón más allá del estado de salud, hasta las celdas individuales del interior de cada batería. La mayoría estaban bien. Una minoría pequeña y constante no lo estaba, de una forma que el estado de salud no refleja.

Qué mostraron las lecturas de las celdas

Una batería sana mantiene sus celdas a un voltaje casi idéntico. En el conjunto de la muestra, la diferencia mediana entre la celda más alta y la más baja fue de ocho milivoltios: prácticamente nada.

Diferencia de voltaje entre celdas Proporción de test Qué indica
~8 mV (mediana) habitual Batería normal y bien equilibrada
Por encima de 50 mV 1 de cada 85 Desequilibrio significativo que conviene investigar
Por encima de 100 mV 1 de cada 200 Desequilibrio grave, probablemente un fallo de fondo

A partir de unos 100 mV, las consecuencias son las que el propietario nota de verdad. La autonomía se vuelve menos predecible, la carga puede comportarse de forma anómala y el sistema de gestión de la batería empieza a limitar las prestaciones para proteger las celdas que se están desviando. Nada en el cuadro de instrumentos dice «desequilibrio de celdas»; el coche simplemente rinde menos que antes.

Auto Express extrapoló la cifra de uno de cada 85 al parque de más de dos millones de coches eléctricos que circulan por las carreteras británicas y llegó a más de 25.000 vehículos afectados. Se trata de una operación aritmética sobre una muestra, no de un recuento de fallos detectados, y conviene leerla como un orden de magnitud más que como un censo.

Por qué el estado de salud no lo detecta

Las dos mediciones responden a preguntas distintas. «Informar del estado de salud es esencial en los coches eléctricos de segunda mano, pero no cuenta toda la historia sobre el estado de la batería», afirmó Oliver Phillpott, consejero delegado de Generational. «Mide la capacidad, no necesariamente si las celdas del interior de la batería están funcionando correctamente».

Esa distinción importa porque el estado de salud es la métrica que ha estandarizado todo el mercado de ocasión. China ya cuenta con un baremo nacional de salud de las baterías y su equivalente europeo llega en 2027, y ambos miden capacidad. Una batería puede declarar un 93 % de estado de salud, tener un aspecto del todo respetable en el informe impreso de un concesionario y contener aun así una celda desviada 120 mV respecto a sus vecinas.

La respuesta que propone la firma no tiene nada de glamurosa: hacer un test anual, para que la desviación se detecte mientras la batería sigue en garantía y no después. Generational ofrece un reequilibrado guiado para las baterías que marca, y WhichEV informa de que en torno a la mitad de los desequilibrios identificados se resolvieron tras un reequilibrado controlado, mientras que el resto requirió una investigación más profunda o la sustitución.

Qué debe sacar de esto quien tiene un Tesla de segunda mano en Europa

Tesla no aparece mencionada en el análisis, pero está inevitablemente en la muestra. El Reino Unido compró un récord de 110.761 coches eléctricos de segunda mano en el segundo trimestre de 2026, y Tesla se lleva tres de los diez modelos eléctricos usados que se venden más rápido del país. El Model 3 y el Model Y son los eléctricos de ocasión de mayor volumen en los concesionarios británicos, así que son los coches que este hallazgo describe con mayor probabilidad.

Las baterías de Tesla tienen un buen historial en la cuestión de la capacidad: un estudio sueco concluyó que la batería LFP del Model 3 fue la que mejor aguantó tras 100.000 km. El equilibrio entre celdas es un eje distinto, y uno que los test de capacidad nunca se diseñaron para revelar.

La conclusión práctica para quien compra un Tesla de segunda mano es limitada, pero real: una buena lectura del estado de salud es necesaria, no suficiente. Si el vendedor puede aportar además un informe de voltajes a nivel de celda, eso supone una transparencia materialmente mejor que el único porcentaje con el que casi todo el mundo trabaja hoy, y con una tasa base de uno de cada 85, merece la pena pedirlo.