Un amplio estudio sueco sobre la salud de las baterías en condiciones reales ofrece un veredicto matizado para los propietarios de Tesla: la batería de litio-ferrofosfato (LFP) del Model 3 es una de las más duraderas de la carretera, mientras que sus antiguas baterías de níquel caen más abajo en la clasificación.
Qué midió el estudio
Carla, un mercado sueco de coches eléctricos de segunda mano, recopiló 9.954 pruebas de salud de baterías realizadas entre 2022 y 2026 en vehículos que habían recorrido más de 100.000 kilómetros (unas 62.000 millas). El análisis clasifica 20 modelos según cuánta de su capacidad útil original conservan a ese kilometraje.
La conclusión principal resulta tranquilizadora para todo el sector: cada modelo del top 20 conservó más del 91 % de su capacidad, lo que significa que tras 100.000 km se perdió menos de una décima parte de la batería. Los coches surcoreanos encabezaron la lista: el Kia e-Niro se situó en primer lugar con un 97,25 %, seguido de cerca por el Hyundai Kona Electric con un 97,18 %. En el otro extremo del top 20, el Volkswagen ID.3 mantuvo un 91,79 %.
En qué lugar queda Tesla
La posición de Tesla depende por completo de qué batería lleva el coche. Carla comparó cuatro variantes de batería del Model 3:
| Batería del Model 3 | Proveedor | Capacidad conservada | Puesto general |
|---|---|---|---|
| LFP | CATL | 93,3 % | 8.º |
| NMC (níquel) | LG Chem | 91,5 % | 12.º |
| NCA (níquel) | Panasonic | 89,8 % | — |
| NCA (níquel) | Panasonic | 88,2 % | — |
La batería LFP suministrada por CATL fue el mejor resultado de Tesla, con un octavo puesto general, mientras que las baterías de níquel de LG Chem y Panasonic se degradaron notablemente más rápido.
Por qué la LFP importa a los compradores europeos
La distinción es directamente relevante en Europa. La LFP es la química que Tesla monta en las versiones de acceso y tracción trasera del Model 3 y el Model Y —las variantes que elige la mayoría de los compradores europeos—, mientras que los coches Long Range y Performance emplean celdas de níquel. A la luz de estos datos, el Tesla de autonomía estándar, más barato, es también el que mejor conserva su autonomía con kilometrajes elevados: un caso poco habitual en el que la opción económica es a la vez la más duradera.
El resultado refleja un giro más amplio del sector hacia la LFP en los acabados de autonomía estándar, valorada por su longevidad, su tolerancia a la carga diaria al 100 % y su menor coste, pese a renunciar a algo de densidad energética.
El panorama general
Para los compradores de coches eléctricos de segunda mano, el estudio es un útil contrapeso al temor persistente de que las baterías de los eléctricos se desgastan rápido. Incluso la variante Tesla más débil de la prueba conservó casi el 88 % de su capacidad tras 100.000 km, y el coche con LFP se comportó mucho mejor. Quienes sopesan un Model 3 o un Model Y de segunda mano en Europa disponen ahora de datos sólidos que sugieren que la batería —durante mucho tiempo la mayor incógnita de un eléctrico usado— probablemente figure entre los componentes más fiables del coche, sobre todo en los ejemplares equipados con LFP.