Alemania está viviendo exactamente el auge del coche eléctrico que Tesla defendió durante una década. En el primer semestre de 2026, casi uno de cada cuatro coches matriculados en el país llevaba motor eléctrico. La cuota de Tesla en ese mercado es algo inferior al 2%.
Un estudio de las firmas de investigación de mercado Uranos, de Hamburg, y Dynata, realizado para Der Spiegel, encuestó a 1,031 propietarios alemanes de Tesla y compradores potenciales de coches eléctricos para averiguar por qué. Su respuesta no tiene que ver con el precio, la autonomía ni la red de recarga.
La brecha
La cuota de mercado alemana de Tesla alcanzó su máximo en el 2.6% en 2022, cuando la compañía vendió allí cerca de 70,000 coches. En el primer semestre de 2026 matriculó unos 29,000, en un mercado donde la demanda eléctrica está activamente subvencionada y crece con rapidez.
| Indicador | 2022 | H1 2026 |
|---|---|---|
| Cuota de Tesla en las matriculaciones nuevas alemanas | 2.6% | algo menos del 2% |
| Volumen de Tesla | ~70,000 (año completo) | ~29,000 (medio año) |
| Cuota de BEV en el mercado alemán | — | casi 1 de cada 4 |
En términos absolutos, la pérdida de cuota es modesta. Lo que la hace destacable es la dirección: se produjo durante el periodo más intenso de demanda alemana de vehículos eléctricos registrado hasta la fecha, en paralelo a un programa de ayudas a la compra cuyas solicitudes han superado con creces las previsiones.
Lo que dijeron realmente los encuestados
Entre quienes rechazan la marca, los motivos eran concretos y personales, no relacionados con el producto:
| Motivo alegado para rechazar Tesla | Porcentaje |
|---|---|
| Declaraciones políticas o polémicas de Musk | 50% |
| Comportamiento público de Musk | 44% |
Los partidarios, en cambio, mencionaron la innovación (56%), un deseo general de tener un coche eléctrico (52%) y las prestaciones tecnológicas (43%). En el conjunto de la muestra, las razones para pasarse al eléctrico eran la preocupación medioambiental (51%) y la ventaja en costes de uso (49%).
El hallazgo más afilado del estudio tiene que ver con qué predice estas actitudes. La visión política del mundo moldeó la opinión de los encuestados sobre Tesla con más fuerza que la edad o la renta, las dos variables que suelen dominar los estudios de compra de coches. El grupo favorable a Tesla se inclinaba hacia lo neoliberal; el grupo que la rechaza, hacia la izquierda progresista. Dicho de otro modo, Tesla se ha convertido en Alemania en un objeto político como ninguna otra marca de coches. Encaja con el panorama a escala de la UE de una encuesta distinta de julio, que situó a Tesla en el último puesto de 28 marcas de coches en los 27 Estados miembros por valoración neta.
«Podría ser mucho mayor»
El cofundador de Uranos, Björn Welzel, es directo sobre la causa. La marca Tesla, dice, «ya no es tan fuerte como lo era hace años», y la cuota de mercado «podría ser mucho mayor si él no se hubiera posicionado políticamente de esta manera».
La referencia es al periodo en que Elon Musk trabajó para la administración Trump en 2025 y a su simpatía manifestada en repetidas ocasiones por AfD: intervenciones en la política interna alemana que aterrizaron en el mismo mercado en el que Tesla opera su única fábrica de coches europea.
La lectura para propietarios y compradores
Conviene retener dos matices. Se trata de intención de compra declarada, no de comportamiento observado, y los encuestados exageran de forma sistemática lo principistas que son sus compras. La posición alemana de Tesla soporta además otras presiones: un Model 3 que envejece y una oleada de rivales europeos y chinos con precios competitivos que no existían en 2022.
Pero el mecanismo que describe el estudio no es de los que Tesla puede resolver con ingeniería. Un modelo más barato, una mejor curva de carga o un despliegue más rápido de FSD no responden a un rechazo enraizado en lo que dice el consejero delegado. La consecuencia práctica para los compradores alemanes es un mercado en el que Tesla sigue aplicando descuentos para dar salida a los coches, algo que, para quien haya decidido que la política no gobierna su compra, no es el peor sitio desde el que comprar.