Un antiguo directivo de Tesla que dirigía la operación de pruebas de Full Self-Driving en Houston ha demandado a la compañía, alegando que fue apartado después de escalar repetidamente su preocupación por la seguridad en la dotación de personal de esas pruebas.
La demanda la presentó él mismo el 27 de julio de 2026 ante el tribunal federal de Houston. Todo lo que sigue es una alegación de ese escrito; Tesla no se ha pronunciado públicamente y nada de ello se ha examinado ante un tribunal.
Qué alega la demanda
Javier Medrano entró en Tesla en octubre de 2023 y, a mediados de 2024, era el único responsable operativo del mercado de pruebas de FSD en Houston. De octubre de 2024 al 1 de mayo de 2025 dirigió el equipo de operadores de seguridad que viajan en los vehículos con los que se pone a prueba el software Full Self-Driving en vías públicas.
El escrito describe lo que denomina defectos sistémicos de supervisión de la seguridad y sostiene que una grave falta de personal y unos mandos sobrecargados crearon condiciones inseguras tanto para los empleados como para el público. Su frase más contundente afirma que ese déficit dejó a los vehículos circulando como «peligros rodantes en la vía pública».
Medrano alega que programas de prueba Rodeo Team comparables en otras ciudades funcionaban con más de un responsable de seguridad, mientras él cubría en solitario toda la operación de Houston las veinticuatro horas. En abril de 2025, según la demanda, un miembro de su propio equipo fue promovido a su puesto; al mes siguiente fue despedido y se le retiró una asignación de acciones prometida.
Reclama la reincorporación junto con los salarios y prestaciones perdidos, una indemnización por daño emocional y económico, y las costas. La audiencia preliminar está fijada para el 19 de noviembre de 2026.
Por qué importa en Europa
Los detalles son tejanos, el fondo no. La estrategia europea de Tesla para el FSD depende de que los reguladores acepten que las pruebas y el despliegue supervisados están rigurosamente controlados, y eso es precisamente lo que se está discutiendo ahora. Tesla ha publicado datos según los cuales el FSD supervisado sería 5,2 veces más seguro que la conducción manual en 65 millones de km en cinco países de la UE. Al mismo tiempo, Francia ha denegado la homologación a la espera de un marco común europeo y el KBA alemán tiene su propia revisión en marcha.
Las alegaciones sobre la integridad de la propia supervisión de Tesla a sus operadores de seguridad apuntan al centro de ese argumento. Las estadísticas europeas de seguridad de Tesla las declara la propia empresa y no están auditadas de forma independiente, así que la afirmación de que la supervisión interna estaba mal dotada es exactamente el tipo de asunto por el que suelen preguntar los reguladores que examinan un expediente de homologación, cualquiera que sea el resultado judicial.
La distinción que conviene mantener
Aquí es fácil confundir dos cosas. Una es una demanda documentada, que existe y consta en el registro público. La otra es la exactitud de lo que afirma, que está en disputa y sin probar. El relato de un solo antiguo empleado sobre los niveles de plantilla no demuestra que el FSD sea inseguro, y no contradice los datos de colisiones de Tesla.
Lo que sí hace es plantear una pregunta que los datos por sí solos no pueden responder: si la capa de supervisión que envuelve las pruebas de FSD se dotó al ritmo de su expansión. Esa pregunta también está abierta en Europa, donde Tesla pide a varios reguladores nacionales que confíen exactamente en esa capa.