El Moves III, el plan español de ayudas a la compra de coches eléctricos, ha caído justo en el fallo que hace que los compradores dejen de fiarse de los incentivos por completo: el dinero se anunció, los coches se compraron y los pagos no han llegado. Al menos cinco comunidades autónomas admiten ya que no podrán atender todas las solicitudes pendientes de la convocatoria de 2025.

A quién le falta dinero, y cuánto

Las comunidades que no pueden cubrir sus solicitudes pendientes son Madrid, Andalucía, Castilla y León, Navarra y Extremadura, según La Tribuna de Automoción.

Madrid es el caso más claro. Le faltan 24.73 millones de euros en la línea que financia la compra de vehículos, más otros 11.3 millones de euros en puntos de recarga. La región ya ha realizado tres reasignaciones internas de fondos, que han liberado unos 7 millones de euros, y tiene prevista una cuarta de 1.5 millones de euros. Incluso completada, eso cubre bastante menos de la mitad del agujero.

Concepto Cifra
Déficit de Madrid, compra de vehículos €24.73 million
Déficit de Madrid, puntos de recarga €11.3 million
Liberado hasta ahora por reasignación ~€7 million
Reasignación adicional prevista €1.5 million

La ampliación fue real, y no bastó

No es el caso de un Gobierno que se niegue a poner más dinero. En diciembre de 2025 el Estado aprobó una ampliación de 400 millones de euros, de los que 381.76 millones de euros llegaron a las comunidades autónomas, hasta elevar el presupuesto acumulado a 781.76 millones de euros.

Las cifras estructurales explican por qué aun así se quedó corto. En el conjunto del programa 2021–2024, el Moves III contó con un presupuesto de 1,335.9 millones de euros, de los que 1,101.5 millones de euros — alrededor del 82% — estaban concedidos a 30 de junio de 2026. Solo en la convocatoria de 2025 la lista de espera se ha cifrado en más de 40,000 personas, por un valor aproximado de 300 millones de euros. Una fuente de la Administración resumió el obstáculo sin rodeos: articular recursos de forma retroactiva es muy difícil.

Un problema de diseño, no de presupuesto

El Moves III se gestiona de forma autonómica, lo que convierte un anuncio nacional en catorce colas distintas que avanzan a velocidades diferentes. El comprador ve «ayuda disponible», firma la compra de un coche y después descubre que su comunidad agotó la asignación meses antes — o que la tramitación durará más que la propia vigencia de la ayuda.

El resultado es que el incentivo deja de funcionar como incentivo. Su función es cambiar una decisión de compra en el momento en que se toma, y no puede hacerlo si el cobro depende de en qué comunidad se viva y de la rapidez con la que sus funcionarios tramiten los papeles.

Qué viene ahora

El plan que toma el relevo en España, el Plan Auto+, se presenta precisamente como la solución a esto: simplificar la gestión de las ayudas y no solo añadir presupuesto. No resuelve de forma retroactiva el atasco de 2025, y es la tramitación de los expedientes pendientes — no el diseño del nuevo plan — la que decide si los solicitantes actuales cobran.

España no es la única que topa con el techo. La ayuda alemana a la compra recibió más de 103,500 solicitudes a un ritmo que superó su presupuesto, y el Ecobonus italiano para furgonetas eléctricas agotó sus fondos por completo. La lección que se repite en los tres casos es que una subvención dimensionada por presupuesto y no por demanda acaba en lotería, y quienes la pierden son los compradores que ya se han llevado el coche.