La prima alemana a la compra de coches eléctricos, recuperada este año, se está solicitando más rápido que en su estreno. A 5 de agosto de 2026, la Oficina Federal de Economía y Control de las Exportaciones (BAFA) había recibido 103,500 solicitudes desde que el programa se abrió el 19 de mayo, casi el doble de las cerca de 50,000 que habían llegado a mediados de junio.

La aceleración

Lo interesante es la trayectoria. El programa tardó alrededor de un mes en alcanzar las 17,000 solicitudes y después la cifra se duplicó dos veces en las semanas siguientes.

Fecha Solicitudes
20 de mayo de 2026 (semana de lanzamiento) ~17,000
Mediados de junio de 2026 ~50,000
5 de agosto de 2026 103,500

Más del 90% de las solicitudes corresponden a coches eléctricos de batería y no a los demás tipos de vehículo elegibles. Las aprobaciones, sin embargo, van muy por detrás de las presentaciones: solo unas 28,000 solicitudes se han aprobado definitivamente hasta ahora, lo que significa que aproximadamente tres cuartas partes de los solicitantes siguen esperando una decisión. Las cifras anteriores del programa situaban a Tesla y Skoda a la cabeza de las solicitudes aprobadas; la BAFA no ha publicado un desglose por marcas actualizado junto al total de este mes.

La aritmética presupuestaria

El Gobierno federal ha destinado 3.000 millones de euros a la ayuda hasta 2029, una bolsa pensada para cubrir unos 800,000 vehículos eléctricos. Frente a ese objetivo, 103,500 solicitudes en menos de tres meses equivalen a en torno al 13% del volumen previsto para toda la vida del programa, y ello dentro del primer 5% de su duración en el calendario.

Conviene leer esa comparación con cautela y no como una predicción. La demanda inicial está inflada porque la prima se aplica con carácter retroactivo a las compras realizadas desde el 1 de enero de 2026, de modo que los primeros meses absorbieron una bolsa acumulada de compradores que ya habían recibido su coche. El ritmo real solo se verá cuando esa bolsa se despeje. Aun así, el ritmo supone un cambio frente al arranque titubeante de los anteriores planes de ayudas alemanes, y presiona la capacidad de tramitación de la BAFA mucho antes de presionar el presupuesto.

Lo que deben saber los solicitantes

La fecha de efecto retroactivo es el detalle sobre el que conviene actuar. Cualquiera que haya comprado o contratado en renting un coche eléctrico elegible en Alemania desde el 1 de enero de 2026 todavía puede solicitarla y, dado el atasco de aprobaciones, esperar no aporta ninguna ventaja. La diferencia entre 103,500 solicitudes presentadas y 28,000 aprobadas responde a una cola administrativa y no a una limitación de fondos: el dinero está comprometido hasta 2029.

El panorama europeo más amplio

Alemania es el mayor mercado del automóvil de Europa, así que lo que ocurra con su ayuda importa mucho más allá de sus fronteras. La demanda interna de vehículos eléctricos ya es firme: los coches eléctricos de batería alcanzaron el 29.3% de las matriculaciones alemanas en julio. La prima llega, por tanto, a un mercado que ya había empezado a recuperarse sin ella, lo que refuerza el argumento de que la ayuda acelera una transición en lugar de crearla.

La pelea política gira en torno a quién se beneficia. La CSU presiona para reformular la prima a favor de los coches fabricados en Europa, una propuesta dirigida de lleno a los modelos chinos que hoy compiten en la parte baja de la lista de precios alemana. Un cambio así se aplicaría a las solicitudes futuras y no a las 103,500 ya presentadas, pero quien esté sopesando un eléctrico económico importado frente a uno europeo debería tomar las normas actuales como las que rigen ahora, no necesariamente como las que regirán el año que viene.