Xiaomi anunció tres chips propios el 24 de agosto. Dos están destinados a móviles y a aceleradores de IA. El tercero, el Xring D100, es para la conducción, y es el que importa a cualquiera que siga a Tesla.

El D100 está fabricado con un proceso de 3 nm en TSMC. Xiaomi lo describe como el primer chip de IA para conducción inteligente diseñado internamente en China con ese nodo, afirma que la validación está completa y sitúa su despliegue comercial en vehículos en 2027.

Lo que Xiaomi dice que lleva dentro

Especificación Xring D100
Nodo de fabricación 3 nm (TSMC)
CPU 20 núcleos
NPU 16 núcleos
Memoria unificada hasta 160 GB
Tamaño del modelo en el dispositivo hasta 200.000 millones de parámetros
Estado validación completa
En coches 2027

La cifra de 160 GB de memoria unificada y la afirmación de los 200.000 millones de parámetros son las interesantes: describen un componente pensado para ejecutar un modelo grande en local, y no una red de percepción compacta y fuertemente cuantizada. Conviene tomarlas como datos del propio fabricante: ninguna ha sido sometida a pruebas independientes, y un chip validado no es un chip entregado.

Por qué esta es una historia sobre Tesla

Tesla es la empresa que convirtió el silicio propio para la conducción autónoma en una estrategia. Abandonó la plataforma Drive de Nvidia por su propio ordenador FSD en 2019, evolucionó hasta AI4 y tiene AI5 en desarrollo. El argumento era que un chip diseñado para una sola pila de software, en los coches de una sola empresa, supera a un componente de uso general comprado a un proveedor, y que controlar la hoja de ruta significa que nadie más fija tu techo de cómputo. Durante años, el contraargumento fue que casi nadie más podía permitírselo.

Xiaomi tampoco es un competidor lejano. Compite contra el Model 3 y el Model Y en China, el segundo mercado de Tesla, y su SU7 ha superado las 500.000 entregas.

Lo que no significa

No significa que Xiaomi haya alcanzado a Tesla en conducción autónoma. El silicio es la parte más fácil de especificar de toda la pila y la más difícil de hacer útil; siempre se ha sostenido que la ventaja de Tesla reside en los datos de su flota y en el bucle de entrenamiento, no en el número de transistores. Un chip que llegue a los coches en 2027 se juzgará por lo que el software haga con él en 2028.

Lo que sí significa es que el foso es más estrecho. El relato de Tesla sobre el cómputo daba por hecho que sus rivales seguirían dependiendo de la hoja de ruta y de los precios de Nvidia, y en China esa suposición ya no se sostiene.

Qué significa esto en Europa

Dos calendarios de Xiaomi convergen en 2027: el D100 debe llegar a los coches ese año, y Xiaomi ha dicho que entrará en el mercado europeo en 2027, abriendo primero salas de exposición y dejando la fabricación local abierta para más adelante. No se han confirmado ni los modelos ni los países.

Así que el primer Xiaomi que un comprador europeo pueda pedir debería llegar más o menos a la vez que el silicio de conducción de la propia marca, y el SU7, comparado por su fabricante con el Model S y el Taycan, apunta de lleno a la parte del mercado que ocupa Tesla.

Los reguladores son el público más difícil. Sea lo que sea lo que calcule el D100, las funciones que habilite aquí tendrán que superar igualmente la homologación de tipo de la UNECE, el proceso que mantiene a FSD Supervised en lista de espera. El cómputo no es la restricción europea; lo es el permiso.

La lectura práctica no es que vaya a llegar un chip mejor. Es que en 2027 debería haber un rival en los concesionarios europeos con su propio silicio a medida, apoyado en el mismo argumento que Tesla lleva siete años defendiendo, y Tesla ya no será la única empresa capaz de esgrimirlo.