Royal Mail ha puesto en servicio su furgoneta eléctrica número 9.000, y lo verdaderamente noticiable es ya el ritmo al que se suceden los hitos. El vehículo entró en servicio en el centro de reparto de Colchester, donde se suma a más de 120 furgonetas eléctricas que ya operaban desde esa única sede — y llega menos de ocho meses después de que el operador celebrara la número 8.000.

La curva se empina

Royal Mail empezó a electrificar el reparto en 2017 con un pedido de 100 furgonetas. Pasar de aquel proyecto piloto a las cuatro cifras llevó años; el último millar ha necesitado menos de ocho meses. Es precisamente esa aceleración lo que separa un anuncio de compra de una transformación real de la flota.

Hito Fecha
Primer pedido 100 furgonetas, 2017
Furgoneta 8.000 Menos de 8 meses antes de la 9.000
Furgoneta 9.000 Agosto de 2026
Objetivo de neutralidad climática 2040

Esta escala convierte a Royal Mail en el operador de la mayor flota de reparto eléctrica del Reino Unido. Casi un tercio de sus rutas de reparto se cubre con vehículos de cero emisiones, y 44 centros de reparto son totalmente eléctricos, lo que significa que cada ruta que sale de esos edificios funciona sin quemar nada.

Por qué las flotas postales se electrifican primero

El reparto de última milla es el caso más sencillo de electrificar en el transporte por carretera, y las cifras de Royal Mail muestran por qué. Las rutas de reparto son cortas, muy predecibles y empiezan y terminan cada día en la misma base. Esa combinación elimina de golpe los dos problemas difíciles de la adopción del vehículo eléctrico comercial: la ansiedad por la autonomía deja de ser relevante cuando la ruta se conoce de antemano, y la recarga pública se vuelve opcional cuando las furgonetas regresan a un único emplazamiento para cargar de noche con electricidad barata en horas de valle.

La base es aquí el activo real. Llevar 44 centros de reparto al todo eléctrico significa que Royal Mail ha instalado en ellos suficiente capacidad de red y suficientes puntos de recarga para renovar una flota completa cada noche, la parte de la electrificación de flotas que más tarda y que rara vez aparece en los titulares.

Más allá de la furgoneta

El programa no se limita a las furgonetas. Más de 100 microvehículos eléctricos se están desplegando en localidades como Londres, Bristol, Newcastle-under-Lyme, Solihull, Brighton y las islas Scilly, y el operador ha lanzado una flota de 20 bicicletas de carga eléctricas para el reparto urbano. Ambas medidas buscan ajustar el tamaño del vehículo a la tarea en lugar de meter una furgoneta de tamaño completo en una calle peatonal.

Qué significa para los operadores europeos

Royal Mail es una referencia útil porque es un único operador que gestiona una de las flotas de reparto más grandes y homogéneas de Europa bajo presión comercial real, no un ensayo subvencionado. Su trayectoria sugiere que el freno a la electrificación del correo y la paquetería en Europa ya no es la disponibilidad de vehículos ni la aceptación de los conductores: es la potencia eléctrica de las bases y la instalación de cargadores, y esos son problemas de planificación más que de tecnología.

El contexto británico es favorable: la demanda de coches eléctricos alcanzó allí en julio una cuota récord, aunque la SMMT sigue advirtiendo de que la inversión industrial exige una reforma del mandato ZEV. Los operadores de flotas se están pasando a lo eléctrico más rápido de lo que crecen las fábricas que construyen los vehículos, un desajuste que conviene vigilar en los próximos dos años.