La nueva ayuda alemana a la infraestructura de recarga para camiones pesados se ha sobresuscrito en sus tres primeras convocatorias, y una de ellas se agotó pocas horas después de abrirse. El programa federal dispone de unos 1.000 millones de euros para cuatro años; las tres primeras convocatorias pusieron sobre la mesa alrededor de 300 millones de euros y atrajeron solicitudes que superaron con holgura los mil millones.

Qué pasó en cada convocatoria

El programa lo gestiona Projektträger Jülich por encargo del ministerio federal de Transportes y se divide en recarga no pública (en base de flota) y recarga pública, con convocatorias separadas para las empresas más pequeñas.

Convocatoria Plazo Presupuesto Solicitudes Importe solicitado
A — recarga en base, pymes solo 5 de junio de 2026 50 M€, ampliado a 150 M€ ~430 ~150 M€
B — recarga en base, todas las empresas 12 de junio – 7 de julio de 2026 ~67 M€ ~1.050 ~400 M€
C — recarga pública 12 de junio – 7 de julio de 2026 83 M€ ~380 ~500 M€

La convocatoria A es la que resume la historia. Estuvo abierta un único día, se resolvía por orden de llegada y la demanda fue tal que el presupuesto se triplicó ese mismo día, de 50 millones de euros a 150 millones — y aun así cerró en cuestión de horas, con unas 430 solicitudes.

Las convocatorias B y C fueron competitivas en lugar de resolverse por orden de llegada, lo que puso un precio visible al dinero público. En la B se aprobaron 206 proyectos, todos a 230 euros o menos por kilovatio de potencia instalada. En la C pasaron 67 solicitudes a 289 euros o menos por kilovatio. El techo del programa es de 500 euros netos por kilovatio instalado, así que la competencia dejó la ayuda efectiva en torno a la mitad del máximo. Quienes pidieron la tarifa completa perdieron frente a quienes pidieron menos.

Los umbrales mínimos de potencia varían según la convocatoria: 50 kW por punto de recarga en la recarga en base y 100 kW en los emplazamientos públicos.

Qué indica realmente la sobresuscripción

Hay dos lecturas y probablemente ambas sean ciertas. La primera es demanda pura: transportistas y operadores de puntos de recarga tienen proyectos listos para construir y esperaban apoyo a la inversión. Unas 1.860 solicitudes en tres convocatorias no son un mercado al que haya que convencer.

La segunda es que el camión eléctrico se juega sobre todo en la base. Las convocatorias A y B — ambas de recarga en base — sumaron unas 1.480 de esas solicitudes. Encaja con la realidad operativa: la mayoría de los camiones vuelven cada noche a su propia nave, y recargarlos allí es más barato y más sencillo que construir estaciones públicas de clase megavatio. La recarga pública registró el mayor desfase por euro disponible — unos 500 millones solicitados para 83 millones — pero el menor número de solicitantes.

El hueco europeo que esto viene a llenar

La recarga pública para camiones es casi inexistente en Europa. TeslAnt informó de la situación italiana en el mapa de RSE con seis estaciones de recarga para camiones en servicio, todas ellas en el norte del país. Que Alemania parta de una base más sólida no cambia que el reglamento europeo de infraestructura para combustibles alternativos obliga a los Estados miembros a desplegar recarga para vehículos pesados en sus corredores principales con un calendario fijado.

Están previstas nuevas convocatorias en breve, todavía sin fechas anunciadas. El patrón de las tres primeras sugiere que los operadores deben esperar competencia en precio y no una cola, y que pedir la tarifa máxima es una forma de perder.