Un accidente que Tesla codificó como conducción remota
Tesla ha presentado cuatro nuevos informes de accidentes de Robotaxi ante la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras de Estados Unidos (NHTSA), y uno de ellos es inusualmente franco sobre quién tenía el control. En un incidente en Houston, un operador remoto de Tesla —y no el sistema de conducción autónoma del coche— condujo el vehículo contra un tocón oculto. Según el informe, es el tercer accidente que Tesla ha notificado en el que una persona que manejaba el coche a distancia provocó la colisión, y el primero que la empresa ha codificado formalmente como «conducción remota».
Qué ocurrió
Según el propio relato de Tesla a la NHTSA, un Model Y estaba detenido en una calle residencial sin salida y necesitaba ayuda para salir. Mientras el sistema de conducción automatizado recibía «asistencia remota» para salir de la calle sin salida, el vehículo se desplazó hacia una pendiente cubierta de hierba. Mientras el operador de asistencia remota seguía intentando recuperarlo, el coche entró en contacto con un tocón que no era visible.
Los daños fueron menores. El informe registra únicamente daños materiales, sin heridos, sin despliegue de airbag y sin necesidad de grúa. La velocidad registrada antes del accidente era de apenas 2 mph. En otras palabras, fue una maniobra de recuperación a baja velocidad que salió ligeramente mal, no un fallo de la autonomía a alta velocidad, pero la clasificación importa.
Por qué la etiqueta «conducción remota» es significativa
El servicio Robotaxi de Tesla depende de operadores humanos remotos que pueden tomar el control de un vehículo atascado o asistirlo. Los críticos han sostenido que algunos incidentes atribuidos al hardware o al entorno implican en realidad a una persona ante una pantalla que toma la decisión equivocada. Al codificar explícitamente este accidente de Houston como conducción remota, el informe de Tesla confirma que los operadores remotos son una parte activa del bucle de conducción, y que también ellos pueden provocar colisiones.
Divulgaciones anteriores de la NHTSA este año ya mostraban accidentes de Robotaxi vinculados a operadores remotos, incluidos casos en los que un sistema de respaldo no evitó el contacto. Los nuevos informes se suman al panorama de un programa que todavía está lidiando con los enredados casos límite de la autonomía supervisada a gran escala.
El ángulo europeo
El servicio Robotaxi de Tesla no opera en Europa, y la vía regulatoria para los servicios de transporte sin conductor es aquí mucho más estricta que en Texas. Pero los datos son relevantes para los reguladores y propietarios europeos por dos razones. En primer lugar, alimentan directamente el debate sobre en qué medida la asistencia remota con un humano en el bucle debería contar como «autónoma». En segundo lugar, la misma pila de software FSD sustenta las funciones supervisadas de asistencia a la conducción de Tesla que van llegando gradualmente a las carreteras europeas. La notificación transparente de accidentes —incluso la poco halagüeña— es precisamente el tipo de prueba que las autoridades de la UE sopesarán al decidir hasta dónde permitir que lleguen estos sistemas.
Por ahora, la conclusión es limitada pero real: cuando un Tesla Robotaxi se accidenta, la causa no siempre es el software. A veces es la persona que lo maneja desde lejos.