En Nochebuena, Elon Musk anunció que la misión de Tesla cambiaría de ‘Sustainable Abundance’ a ‘Amazing Abundance’. El intercambio de una sola palabra provocó críticas inmediatas de defensores del medio ambiente y seguidores de toda la vida de Tesla.

La evolución

La misión de Tesla ha cambiado varias veces. La formulación original — acelerar la llegada del transporte sostenible — era específica y directamente vinculada a los vehículos eléctricos. Más tarde se amplió a la energía sostenible en general.

Más recientemente, en torno al lanzamiento del Master Plan Part 3 y el programa Optimus, Musk comenzó a usar ‘Sustainable Abundance’. El cambio de diciembre de 2025 a ‘Amazing Abundance’ elimina el marco medioambiental por completo.

La explicación de Musk fue breve: “Lo segundo es más alegre.” Presentó el cambio como reflejo de las ambiciones ampliadas de Tesla en inteligencia artificial, robótica humanoide y un futuro de post-escasez.

Qué señala

El cambio de marca se alinea con el giro estratégico de Tesla en los últimos dos años. La empresa lanzó un piloto de robotaxi en Austin, anunció la reconversión de Fremont hacia la fabricación de Optimus, y se presenta cada vez más como una empresa de IA y robótica.

Para los propietarios y compradores europeos, las implicaciones prácticas son indirectas pero simbólicas. Los vehículos Tesla siguen siendo eléctricos, los Supercargadores funcionan con energía solar en muchos lugares, y los beneficios medioambientales de conducir un VE no cambian. Pero la identidad pública de la empresa ya no está anclada en la sostenibilidad.

La reacción

La reacción fue rápida y mayoritariamente negativa entre la base de clientes original de Tesla. Los grupos ecologistas señalaron la ironía de que un fabricante de VE se distancie de la sostenibilidad. Los analistas apuntaron que los compradores europeos — especialmente en Países Bajos, Noruega y Alemania — citan los valores medioambientales como motivación de compra principal.

Si el cambio de marca afectará las decisiones de compra es discutible. La mayoría de las compras de automóviles se guían por precio, autonomía y características. Pero en un año en que las ventas europeas de Tesla cayeron un 28 %, la óptica es mal cronometrada.